Longitud aparente de la trayectoria

Asumiendo altitudes constantes de inicio y fin (H_b, H_e) para meteoros pertenecientes a cierta lluvia, se puede calcular la longitud aparente del trazo esperada l para miembros de la lluvia dependiendo de la elevación del radiante (h_R), la elevación del punto de inicio (h_b) y la distancia angular entre el radiante y el punto de inicio (D_b):

Para altitudes dadas de inicio y fin, l depende de tres cantidades: h_R, h_b y D_b. Para visualizar esta dependencia, deberíamos construir un diagrama de 4 dimensiones, lo cual es imposible. Esto significa que el criterio es muy difícil de manejar. Pero, calculando l por diferentes combinaciones de altitudes de inicio/fin, se encuentra:

D_b / l ~ constante para D_b <30°

Esto significa que el criterio l puede ser utilizado favorablemente en la vecindad del radiante. En esta región, los meteoros perecientes a una lluvia se distinguen de los esporádicos por sus trazos cortos. Tomando en cuenta que la altitud final depende de la masa de la partícula y del material que la compone, es oportuno asumir que l es considerada el límite superior de la pertenencia de una lluvia. Hasta ahora se asumía que H_b = 100km y H_e = 80km. El resultado se muestra en la figura 11.

Figura 11: El cociente D_b / l para D_b <30° como una función de h_b para varias elevaciones del radiante h_R Los calculos fueron realizados utilizando H_b = 100 km, y H_e = 80km

Puede darse que los radiantes que tengan poca elevación produzcan trazos meteóricos largos (valor pequeño de D_b / l) Cuanto más alto aparezca un meteoro en el cielo más cerca estará del observador, y por ende, la longitud del trazo se verá través de un ángulo mayor (longitud de trazo aparente l). La aplicación de las cantidades ilustradas en la Figura 11 para asociación de lluvias, es problemática ya que las altitudes finales pueden variar grandemente y la longitud del trazo sale mucho mas afectada trazando errores que en la dirección. Por lo que solo podemos establecer una regla general:

Para radiantes que se encuentran a una altura mayor que 30°, la longitud del trazo aparente l de un meteoro perteneciente a una lluvia totaliza casi la mitad de la distancia del radiante al punto de inicio.

Consecuentemente, la distancia entre el radiante y el punto de inicio de un meteoro trazado en la carta, debe de ser por lo menos el doble de largo que el trazo del meteoro en si, si se sospecha que el meteoro pertenece a una lluvia. Esta regla no es valida para bólidos los que generalmente penetran mas profundo en la atmósfera y por ende producen trazos más largos.

Revisando la Figura 11, la formulación de la regla aparenta ser bastante débil, ya que los factores de 3-5 serían válidos para muchos meteoros, pero si se fortalece la regla, existe el peligro de clasificar un numero considerable de meteoros de lluvia en las vecindades del radiante como esporádicas, debido a trayectorias cortas que se trazan como muy largas. La experiencia indica que un factor de dos es considerablemente suficiente para distinguir meteoros esporádicos cumpliendo con el criterio de dirección de trazo y velocidad angular, entre algunos límites de error, de meteoros reales pertenecientes a lluvias.