Muchos meteoros son vistos en el centro del campo de visión. Por ende, es importante el escoger el centro del campo como aquel en el que los meteoros que aparecen allí puede ser distinguidos de los esporádicos y asociarse a una lluvia en estudio en ese momento.
En las vecindades del radiante, los meteoros pertenecientes a una lluvia, se mueven lentamente y tienen recorridos cortos mientras que a distancias mas largas del radiante, se asemejan a los esporádicos. Un campo cerca del radiante, aparenta ser más favorable. Como vimos en la sección 6.1, el principal criterio, la dirección del recorrido, también aplica de manera más exacta a meteoros en la vecindad del radiante.
Por lo anterior, uno puede tal vez concluir que es mejor mirar directamente al radiante. Pero debemos de considerar otro punto también. ¿Que propiedad distingue a los meteoros de las estrellas? Su movimiento. Nosotros vemos meteoros débiles entre los cientos de estrellas en nuestro campo, debido a su movimiento Si una estrella débil apareciese durante un segundo no nos daríamos cuenta. ¡Pero este es exactamente el escenario que sucede cuando un meteoro surge en la vecindad inmediata del radiante! Necesitamos un ángulo de movimiento cuando se avista un meteoro. Por otro lado, los meteoros muy rápidos, también no se ven. La velocidad intermedia es óptima para la percepción. Tomando en consideración todos los factores discutidos anteriormente, una distancia del centro del campo de visión al radiante(s) en estudio de 20° a 40° es ideal. Las distancias de más de 50° deben evitarse.
Además, una elevación de 50° a 70° del horizonte y una distancia del radiante de 20° a 40°, existe un punto adicional para tomar en cuenta. Si va a observar varias lluvias al mismo tiempo, lo cual es perfectamente posible, debe de tomar en consideración que los radiantes no se sitúen en una línea como es visto desde el centro del campo. De otra forma, los meteoros de estos radiantes no podrán ser distinguidos por las direcciones de sus recorridos y distinguirlos por su velocidad angular o únicamente por la longitud de su recorrido será más difícil y menos certero.
Al observar, por ejemplo, las Oriónidas con su radiante cerca de Betelgeuse (beta Ori) y las epsilon Gemínidas con su radiante cerca de Pollux (beta Gem) el centro del campo debería estar en Tauro/Auriga/Perseo o Can Mayor/Monoceros/Can Menor más bien que en Cáncer/Osa Mayor o Liebre/Eridano.
Cuando haya escogido el campo mejor situado, debería de seguir su movimiento diurno mientras las condiciones lo permitan (elevación del campo de 50°-70°, luces artificiales, obstrucciones, etc.). Si usted se ve en la necesidad de cambiar de campo, anote el tiempo de este cambio y el nuevo campo. Para el análisis, el tiempo de dicho cambio debería de ser idéntico al límite del intervalo de observación.