Radiante y Trayectoria

Como usted conoce las Observaciones de Lluvias importantes las lluvias de meteoros parecen proceder de un punto en el cielo llamado radiante. Para ganar un poco de conocimientos en este tema, vayan a las Figuras 8 y 9 las cuales enseñan como los observadores A, B, C, D y E proyectan un meteoro M hacia el hemisferio estelar, como secciones de arco. Estos grandes círculos, atañen a los meteoros que pertenecen al mismo radiante y que tienen dos polos o puntos de intersección en común: el radiante R arriba del horizonte y el anti radiante AR abajo. El plano perpendicular a los grandes círculos a través de O, marca los puntos a una distancia de 90° desde el radiante.

Cuando el centro de la carta P se sitúa a menos de 90° del radiante, puede ser marcado en el mismo plano que del mapa utilizando la formula de proyección usual. Las extensiones hacia atrás de los de los meteoros de la lluvia, están en el radiante. Para su conveniencia, el Calendario de Lluvias incluye una tabla indicando las posiciones y la dirección de los radiantes.

Cuando un radiante está a más de 90° del centro del mapa, no puede ser proyectado en la carta, pero si el anti radiante. Su posición resulta de:

delta_AR = - delta_R
alpha_AR = alpha_R ± 180°

Ahora, la prolongación del trazo del meteoro cumple el anti radiante. Esto también se vuelve obvio de la figura 9.

Figura 8: Vista de lado de la trayectoria proyectada en la esfera celeste y en el mapa. P denota el centro del mapa (centro de la proyección) y M es la trayectoria del meteoro
Figura 9: Vista de la esfera en la cual la trayectoria del meteoro es proyectada de diferentes lugares. . A, B y C se sitúan en el mismo meridiano (círculo grande). Otros observadores (D, E) pueden verlo en otros círculos grandes.

Debido a perturbaciones y diferentes condiciones de emisión de su cuerpo progenitor, las partículas individuales de una lluvia de meteoros no se mueven exactamente en la misma orbita. Por ello, no entran a la atmósfera exactamente paralelamente una de otra. El resultado es que el radiante no es un punto, sino un área de cierto tamaño cuyas dimensiones dependen en como se esparcen las orbitas individuales, y en las condiciones geométricas de cómo el enjambre encuentra a la Tierra, por lo que además, difiere de lluvia a lluvia (Kresák & Porubcan, 1970)

Si usted traza lluvias de meteoros, sus extensiones hacia atrás formarán el área del radiante considerablemente mayor al radio obtenido de observaciones fotográficas. Esto es debido a errores en el trazo. Estos errores se reducen al tener más experiencia en las observaciones, pero generalmente no pueden evitarse. Al decidir si un meteoro pertenece a una lluvia o no, la pregunta que resulta es que tan seguramente podemos asumir el área del radiante. Haciéndola muy grande, implica que la polución de esporádicos se vuelve muy grande. Es decir varios meteoros esporádicos serán parte del radiante de una forma accidental. Si el área del radiante es muy pequeña, una cantidad pequeña de meteoros serán clasificados como esporádicos por problemas de trazo. Los diámetros óptimos de los radiantes para asociación de lluvias son dados en la Tabla 6 y 7